lunes, 30 de marzo de 2009


ella esta ahí, sentada frente a ti

no te ha dicho nada aun, pero algo te atrae
sin saber porque te mueres por tratar
de darle un beso ya
si la quieres, si la quieres mírala
mírala y ya veras, no hay que preguntarle
no hay que decir, no hay nada que decir
ahora besala

sha la la la la la ¿qué paso?
él no se atrevió
y no la besara
sha la la la la la
que horror!
que lastima me da
ya que la perderá

el momento, es en esta laguna azul
pero no esperes mas, mañana no puedes
no te ha dicho nada y no lo hará sino la besas ya

sha la la la la la
no hay que temer! no te iban a comer
ahora besala
sha la la la la la
sin dudar no la evites más
ahora besala porque es tan bella
sha la la la la la
por favor, escucha la canción
ahora besala
sha la la la la la
es mejor que te decidas ya
ahora besala..

domingo, 29 de marzo de 2009

miércoles, 25 de marzo de 2009

estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días


Me estoy atando los zapatos, contento, silbando y de pronto la infelicidad. Pero esta vez te pesqué, angustia, te sentí previa a cualquier organización mental, al primer juicio de negación. Como un color gris que fuera un dolor y fuera el estómago. Y casi a la par (pero después, esta vez no me engañás) se abrió paso el repertorio inteligible, con una primera idea explicatoria: “estoy angustiado porque... etc.”
Las ideas a vela, impulsadas por el viento primordial que sopla desde abajo (pero abajo es sólo una localización física). Basta un cambio de brisa (pero qué es lo que la cambia de cuadrante?) y al segundo están aquí las barquitas felices, con sus velas de colores. “después de todo no hay razón para quejarse, che”, ese estilo.
Me desperté y vi la luz del amanecer en las mirillas de la persiana. Salía de tan adentro de la noche que tuve un vómito de mí mismo, el espanto de asomar a un nuevo día con su misma presentación, su indiferencia mecánica de cada vez: conciencia, sensación de luz, abrir los ojos, persiana, el alba.
En ese segundo, con la omnisciencia del semisueño, medí el horror de lo que tanto maravilla y encanta a las religiones: la perfección eterna del cosmos, la revolución inacabable del globo sobre su eje. Náusea, sensación insoportable de coacción. Estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es inhumano.
Antes de volver a dormirme imaginé (vi) un universo plástico, cambiante, lleno de maravilloso azar, un cielo elástico, un sol que de pronto falta o se queda fijo o cambia de forma.

Ansié la dispersión de las duras constelaciones, esa sucia propaganda luminosa del Trust Divino Relojero.

martes, 17 de marzo de 2009

"..-Alors, mon p’tit voyou –canturreó la Maga -, la vie, qu’est-ce qu’on s’en fout... "
Gregorovius tambien habia adorado las peceras pero les perdio todo afecto cuando se inicio en "las labores propias de su sexo". Los peces de la pecera, que estaba a los pies de la cama, pasaban y pasaban, como la mano de la gorda pelirroja sobre su pierna. Subiendo y bajando.
"Entonces hacer el amor era eso, un pez negro pasando y pasando obstinadamente. Una imagen como cualquier otra, bastante cierta por lo demás. La repetición al infinito de un ansia de fuga, de atravesar el cristal y entrar en otra cosa."
Quien sabe. Parece que los peces ya no quieren salir de la pecera. Casi nunca tocan el vidrio con la nariz.., decia la maga.
"...Gregorovius pensó que en alguna parte Chestov había hablado de peceras con un tabique móvil que en un momento dado podía sacarse sin que el pez habituado al compartimiento se decidiera jamás a pasar al otro lado. Llegar hasta un punto del agua, girar, volverse, sin saber que ya no hay obstáculo, que bastaría seguir avanzando... "
"-Pero el amor también podría ser eso –dijo Gregorovius -.Qué maravilla estar admirando a los peces en su pecera y de golpe verlos pasar al aire libre, irse como palomas. Una esperanza idiota, claro. Todos retrocedemos por miedo de frotarnos la nariz con algo desagradable. De la nariz como límite del mundo, tema de disertación. [...] "
Y hasta ese momento Gregorovius me parecia un personaje tan desagradable. Desde el nombre, pasando por todo, hasta el nombre. Encima esa seguridad de que a Cortàzar le debe encantar. Siempre esta presente esa experiencia desagradable de haber leido la entrevista al autor de el libro que te gusto tanto, y decepcionarte tremendamente cuando lees que el personaje que le gusta mas y le causa mas orgullo es ese con el que no querias saber nada.
Pero Gregorovius acaba de hablar de peceras. Esas que nunca me llamaron mucho la atencion, que nunca me provocaron gran cosa.
Fue recien hace una semana, meses despues de leer a Gregorovius. Entre a un acuario, y me maraville con las peceras mas chicas y comunes. Su luz, sus ardonos, su artificialidad, y los peces, dibujando cosas en el agua. Me dieron tantas ganas de llevarme una a mi casa. Estaba encantada. Y no entendia. Me puse a pensar, la monstruosidad que en realidad son. Son el claro ejemplo de la ausencia de libertad, de la represion. ¿Por que me gustaban tanto entonces?.
Mis ganas eran llevarme la pecera a mi casa, ponerla a los pies de la cama, y observarla, observarla todos los dias rutinariamente, hasta que por fin, cuando menos lo espere, los peces traspasen el vidrio y salgan volando por la ventana,.



"Y pensabamos en esa cosa increible que una vez habiamos leido, que un pez solo en su pecera se entristece y entonces basta ponerle un espejo, y el pez vuelve a estar contento.... "

miércoles, 11 de marzo de 2009

viernes, 6 de marzo de 2009

Medrano buscó su cabina, que daba al pasillo de babor. Las valijas estaban todavía sin abrir, pero él se quitó el saco y se puso a fumar paseando de un lado a otro, sin ganas de nada. A lo mejor eso era la felicidad. En el minúsculo escritorio habían dejado un sobre a su nombre (...) Encontró también una esquela en la que se advertía a los señores pasajeros, en francés y en inglés, que por razones técnicas permanecerían cerradas las puertas de comunicación con las cámaras de popa, rogándoseles que no trataran de franquear los límites fijados por la oficialidad del barco. —Caray —murmuró Medrano—. Es para no creerlo..

martes, 3 de marzo de 2009

Claro que, observa el que te dije, a pesar de ese ostruccionismo subjetivo el tema subyacente es muy simple:
1) La realidad existe o no existe, en todo caso es incomprensible en su esencia, así como las esencias son incomprensibles en la realidad, y la comprensión es otro espejo para alondras, y la alondra es un pajarito, y un pajarito es el diminutivo de pájaro, y la palabra pájaro tiene tres sílabas, y cada sílaba tiene dos letras, y así es como se ve que la realidad existe (puesto que alondras y sílabas) pero que es incomprensible, porque además qué significa significar, o sea entre otras cosas decir que la realidad existe; 2) La realidad será incomprensible pero existe, o por lo menos es algo que nos ocurre o que cada uno hace ocurrir, de manera que una alegría, una necesidad elemental lleva a olvidar todo lo dicho (en 1) y pasar a 3) Acabamos de aceptar la realidad (en 2), sea lo que sea o como sea, y por consiguiente aceptamos estar instalados en ella, pero ahí mismo sabemos que, absurda o falsa o trucada, la realidad es un fracaso del hombre aunque no lo sea del pajarito que vuela sin hacerse preguntas y muere sin saberlo. Así, fatalmente, si acabamos de aceptar lo dicho en 3), hay que pasar a 4) Esta realidad, a nivel de 3), es una estafa y hay que cambiarla. Aquí bifurcación, 5a) y 5b):

Ufa- dice Marcos.

5a) Cambiar la realidad para mí sólo -continúa el que te dije- es viejo y factible: Meister Eckart, Meister Zen, Meister Vedanta. Descubrir que el yo es ilusión, cultivar su jardín, ser santo, a la casa darle alcance, etcétera. No.

-Hacés bien- dice Marcos.

5b) Cambiar la realidad para todos- continúa el que te dije- es aceptar que todos son (deberían ser) lo que yo, y de alguna manera fundar lo real como humanidad. Eso significa admitir la historia, es decir la carrera humana por una pista falsa, una realidad aceptada hasta ahora como real y así nos va. Consecuencia: hay un solo deber y es encontrar la buena pista. Método, la revolución. Sí.

-Che -dice Marcos-, vos para los simplismos y las tautologías, pibe.
-Es mi librito rojo de todas las mañanas -dice el que te dije-, y reconocé que si todo el mundo creyera en esos simplismos, a la Shell Mex no le sería tan fácil ponerse un tigre en el motor.
-Es la Esso -dice Ludmilla, que tiene un Citroen de dos caballos al parecer paralizados de terror por el tigre puesto que se paran en cada esquina y el que te dije o yo o cualquiera tiene que empujar a las puteadas.

domingo, 1 de marzo de 2009